Cuando empecé en la cocina, lo mío eran las pizzas y las pastas, pero, siempre tuve la curiosidad de cómo se hacían los maquis y los platos orientales. Recuerdo que al comienzo mi chifa no tenía ese toque oriental que todos buscan; más bien, me salía bien criollo, como el que haría una mamá en su casa: con un poco de ajo, queso, hot dog y arroz del día anterior. Con el tiempo, me fui juntando con personas que sabían más, así aprendí a usar bien el wok, a dominar el flameado y a combinar los sabores chinos con los peruanos, por lo que poco a poco fui encontrando el sazón que hoy caracteriza a tu wok. Aunque estudié administración por decisión familiar, siempre tuve claro que lo mío era la cocina, aunque igual me di un tiempo para estudiarla formalmente unos ocho meses y me sirvió muchísimo. Aprendí sobre la disciplina, la limpieza, la organización en las zonas frías y calientes, y la importancia de mantener todo en orden, y es lo que marcó la diferencia cuando abrí mi propio negocio. ...